El jefe del Ejército de Uganda advierte: “Si intentan destruir a Israel, estaremos de su lado”

El jefe del Ejército de Uganda pide el fin de la guerra en Medio Oriente, pero advierte: si Israel es amenazado, su país está dispuesto a intervenir en su defensa.

El jefe del Ejército de Uganda advierte: “Si intentan destruir a Israel, estaremos de su lado”
Muhoozi Kainerugaba, jefe del Ejército de Uganda

En una señal de alto voltaje político y simbólico, el general Muhoozi Kainerugaba, comandante de las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda, publicó en las últimas horas dos mensajes de apoyo directo a Israel que no pasaron desapercibidos. En el primero afirmó que, si Israel necesita ayuda, “sus hermanos ugandeses” están listos para asistir. En el segundo fue todavía más lejos: aseguró que cualquier intento de “destruir” o “derrotar” a Israel “nos llevará a la guerra. Del lado de Israel”.

Aunque por ahora no existe un anuncio oficial del Estado ugandés sobre un despliegue militar o una cooperación operativa concreta, el peso de estas declaraciones es considerable. No se trata de un comentarista ni de un actor marginal: Muhoozi Kainerugaba es el jefe del Ejército ugandés, ocupa la máxima jefatura militar del país y es, además, una de las figuras más poderosas del sistema político de Kampala por su condición de hijo del presidente Yoweri Museveni. Reuters lo describe como el heredero político más probable dentro del esquema de poder ugandés.

El mensaje tiene varias lecturas. La primera es geopolítica: en un momento en que Israel enfrenta presión internacional, amenazas militares regionales y una guerra prolongada en varios frentes, que un jefe militar africano se exprese con esta claridad rompe el tono ambiguo que muchos gobiernos prefieren mantener. Uganda, al menos desde su núcleo castrense, está diciendo que no ve a Israel como un problema diplomático, sino como un aliado que merece respaldo. Esa es una señal política relevante.

La segunda lectura es histórica. La relación entre Israel y Uganda carga con el recuerdo inevitable de Entebbe, la operación de rescate de 1976 llevada a cabo por Israel en territorio ugandés bajo el régimen de Idi Amin. Durante décadas, ese episodio simbolizó distancia, hostilidad y ruptura. Que hoy el jefe del Ejército ugandés hable de “hermanos ugandeses” dispuestos a ayudar a Israel muestra hasta qué punto cambió el clima estratégico entre ambos países. Además, el propio aparato diplomático ugandés ha registrado en los últimos años contactos orientados a fortalecer la relación bilateral con Israel.

La tercera lectura es interna. Muhoozi no es un militar convencional: su historial muestra que suele usar las redes sociales para emitir mensajes explosivos, incluso sobre política regional. Reuters recuerda que ya protagonizó controversias graves, como sus amenazas contra Kenia, que obligaron a una disculpa oficial de su padre, y declaraciones agresivas sobre el este del Congo. Eso significa que sus palabras deben tomarse en serio por la jerarquía del emisor, pero también leerse con cautela: expresan una línea política y un posicionamiento muy fuerte, aunque no equivalen automáticamente a una decisión estatal formal o a una intervención militar inminente.

Contexto: por qué Uganda y por qué ahora

Hay varias razones que ayudan a explicar este respaldo.

Primero, Uganda bajo Museveni ha buscado proyectarse como un actor regional con peso militar, especialmente en África oriental y en la zona de los Grandes Lagos. En ese marco, Israel aparece como un socio valioso en materia de seguridad, inteligencia, tecnología y cooperación estratégica. No es extraño que desde Kampala se busque capital político mostrándose cerca de un aliado fuerte y militarmente respetado.

Segundo, Muhoozi cultiva una imagen de líder fuerte, pro militar y de alcance internacional. Sus mensajes suelen estar diseñados no solo para hablar hacia afuera, sino también hacia adentro: consolidan su perfil de hombre de poder, refuerzan su visibilidad y lo presentan como alguien que toma posición en los grandes conflictos del mundo. En una Uganda donde se discute abiertamente la sucesión de Museveni, cada gesto internacional tiene también lectura doméstica.

Tercero, el contenido mismo del mensaje refleja una narrativa que favorece a Israel: no habla de neutralidad, ni de “ambas partes”, ni de equilibrio diplomático. Habla de impedir la destrucción de Israel. Es decir, asume que el Estado judío enfrenta una amenaza existencial y presenta su defensa como una causa legítima. En términos de comunicación política, eso coloca a Uganda —o al menos a su cúpula militar— del lado de la supervivencia de Israel, no del lado de la presión contra él. Esa formulación tiene un peso simbólico importante.

En medio de la tormenta regional, Israel acaba de recibir una señal clara desde África: Uganda no solo habla de paz, también advierte que, si se plantea la destrucción del Estado judío, habrá quienes estén dispuestos a posicionarse de su lado.